El siguiente texto es un relato que nació de una consigna en un taller de Javier Schurman, la consigna era simplemente: Hablen de ustedes. Una parte acerca de aspectos "positivos" y otra parte sobre aspectos "negativos" que percibamos de nosotros.
Este texto fue escrito apenas había comenzado la cuarentena acá en Bs As (marzo 2020)
Y yo la mejor forma que encontré fue en forma de carta. Me parece que quizás es pertinente compartirlo en este blog que estoy recién empezando, no sólo para que los futuros lectores sepan un poco de mí, sino también para nunca olvidarme de dónde vine, quién fui y quién soy.
Ahí va:
"Querido amigo anónimo:
Espero que estés bien, quien quiera que seas y no importa cuál sea el momento en que leas esto, si es un momento de plenitud para vos, o de oscuridad, deseo que tengas el valor para intentar conocerte, tanto tus luces como tus sombras. Mi intención con esta carta es un poco más egoísta de lo que aparenta ser. Espero, al terminar de escribirla, tener una visión más clara de lo que soy. Y así, aprender a quererme tal y como soy, con lo bueno y lo malo. Pienso que todos somos un poco como el ying y el yang, fuerzas opuestas pero complementarias luchando dentro de nuestro ser. El ying: la oscuridad, la pasividad y la tierra. El yang: la luz, lo activo, y el cielo. Ambas energías son necesarias para mantener cierto equilibrio. Así que heme aquí, tratando de lanzar un poco de luz sobre el asunto complejo de la auto percepción.
Me considero muy buena escuchando, siempre estoy ahí para alguien que necesita desahogarse, y no doy consejos al menos que me los pidan. Pienso que es mejor acompañar, a decir qué debe hacerse. Usualmente estoy abierta a cualquier idea, no tengo demasiados prejuicios, ni emito juicios de valor. No juzgo a no ser que me lo pidan. Soy puntual para los encuentros. Soy muy curiosa, y culo inquieto, así que sé un poco de todo. Mis intenciones siempre son buenas, aunque a veces no salen como espero. Cometo errores, como cualquier ser humano, pero sé aceptar críticas, reconocer mis fallas, y pedir perdón. Soy muy apasionada con lo que hago, desde chica me interesé por la música, la poesía. Y me la pasaba sumergida entre libros que iba descubriendo. Veo alma y vida en cada palabra, cada gesto de cariño, cada mirada, cada canción, todo está cargado para mí de un amor intangible y hermoso. Siento que tengo dentro mío una gran capacidad para lo espiritual, además de para todo lo creativo, soy muy intuitiva y perceptiva. A veces ya demasiado perceptiva, suelo darme cuenta o intuir que anda pasando sin que me lo digan; las impresiones, o energías que me transmite cierta persona suelen ser acertadas, el tiempo termina dándome la razón (sí, medio bruja). Tengo un gran sentido del humor, a veces en exceso, como si mi vida fuera una tragicomedia. Siento cada emoción con mucha intensidad, tanto las buenas como las malas. Es decir, cuando estoy enamorada, amo con toda el alma, cuerpo, con todo mi ser. Me entrego por completo, sin medir consecuencias. Suelo ir siempre para adelante, y tener una perspectiva positiva (en general, hay momentos excepcionales). Tengo una gran capacidad de comprensión de lo humano, y del mundo que me rodea. En general soy sincera en las cosas importantes. Tiendo a generar confianza rápido con la gente, y a conectar sin problemas, así que siento que soy una persona muy accesible, para nada cerrada. Todo esto también me hace ser una amiga/pareja/hija/nieta comprensiva y cariñosa, siempre atenta a los otros. Y con predisposición a ayudar si lo necesitan. No me enojo con facilidad, y cuando lo hago me pongo fría y digo las cosas tal y como son, cómo me siento, cómo percibí la situación de conflicto, pregunto cómo lo percibió el otro. No grito ni insulto.
Por otro lado creo que no grito ni insulto porque mi niñez estuvo cargada de mucha violencia (física y verbal) y me asusta repetir el patrón, me costó muchos años de terapia aprender a enfrentar bien las situaciones de conflicto. Antes simplemente me inmovilizaba. Mis papás se divorciaron cuando yo era chica (por suerte) pero recuerdo muy bien escenas donde rompían cosas, se revoleaban vasos, platos, etc. Mi mamá se iba de casa en plena madrugada y no aparecía, y todos preocupados. Vengo de una familia donde todos están medio locos, mi papá es un tipo muy rígido, a veces siento como si hubiese sido criado en la colimba. Mi mamá, en cambio, es mucho más flexible pero tiene TOC y mucha sensibilidad a la hora de sobrellevar momentos de dificultad, pero también entiendo que es porque vivió en una casa donde se gritaban, peleaban y pegaban tan fuerte que los vecinos terminaban llamando a la policía. Mi familia siempre me dice, a modo de chiste, que tengo los genes de mi abuelo, que era bipolar, alcohólico y adicto a los fármacos, entre otras cosas. Es a él, padre de mi mamá y de mis tíos, a quien le echaban toda la culpa de los quilombos de la casa.
Yo a mi abuelo lo quiero mucho, ya falleció pero lo recuerdo con mucho cariño. Cada vez que lo veía llevaba un libro en su mano. Era un tipo muy inteligente, era médico cirujano, luego dejó de ejercer porque su adicción a las drogas y al alcohol le perjudicaron el pulso y un cirujano no puede permitirse tener esa clase de problemas. Así que ya de grande, estudió psiquiatría y psicología. Y ejerció esas profesiones hasta jubilarse. Un tiempo antes de morir empezó a pintar, pintaba unos cuadros hermosos de veleros, recuerdo, de mares, de ríos, paisajes muy profundos y bonitos. Yo me siento un poco como él, estuve internada en un psiquiátrico por reiterados intentos de suicidio (empastillarme y auto lesiones fuertes), es decir, ambos tenemos (o él tenía, mejor dicho) mucha sensibilidad, yo soy/él era una persona muy sensible.
Soy una persona muy culposa, soy impulsiva y hago cosas sin pensar, sin medir las consecuencias, cosas de las que después me arrepiento mucho y ahí es cuando una culpa tremenda comienza a carcomerme. Se devora todo mi cuerpo, mi alma. En realidad es así con cada emoción que se apodera de mí, siento todo demasiado fuerte, como si toda la vida o toda la muerte pendieran de un hilo atravesando mi actual emoción. Peco de intensa todo el tiempo, hasta en cosas que otros juzgan como menores, o las llamadas “boludeces”. Me cuesta mucho la estabilidad emocional, y mental. Soy como una montaña rusa de emociones, o una caja de pandora. Tomo estabilizadores de ánimo, y antidepresivos. A veces también ansiolíticos. Estoy medicada desde chica, ya tengo 20 y si bien estoy mucho mejor sigo teniendo crisis donde mi vida corre peligro. A veces tengo una descontrolada necesidad de estar inconsciente, de dejar de pensar, de dejarme llevar por lo que siento y dejar de juzgarme, así que en general en las fiestas me emborracho y hago cualquiera. A veces hasta perder la consciencia, y al otro día tener agujeros negros en mi memoria. Y otras veces solamente tomo hasta sentirme divertida y suelta, hasta relajarme. Tengo muchos mambos con mi cuerpo, y me cuesta admitir que los tengo. Odio sentirme gorda, y odio también sentir que está mal ser gorda. De chiquita yo era muy gordita y el bullyng escolar me dejó muchos traumas. A mi última pareja le fui infiel, varias veces, y fue una de las razones por las cuales la relación se terminó desgastando y finalizó. Todavía lo extraño a veces. Yo creo que mi infidelidad tiene mucho que ver con la ya mencionada impulsividad, soy muy impulsiva sexualmente. Me arrepiento de muchas cosas que hice mal en mi vida, y lastimé a otros más veces de las que me gustaría admitir. Algunas veces estoy muy colgada en mi mundo y mis emociones, y me olvido de todo lo demás. Puedo ser muy caprichosa cuando quiero algo y no lo obtengo, me emberrincho, pataleo y lloro como una nena.
En estos momentos estoy tratando de lidiar con mi soledad, a la que siempre le tuve miedo. Soy de esas personas que siempre están rodeadas de gente, en gran parte porque realmente lo disfrutan y otra parte para evitar pensar en sí mismas, o enfrentarse a la soledad. Si no estoy en casa de algún amigo/a, ellos/ellas están en mi casa, o estamos ranchando en algún lugar, bar, plaza, tomando una birra, un café, o compartiendo un teg. Lo que sea, y eso ahora debido al aislamiento obligatorio no sucede. Tengo que enfrentarme a mis miedos.
Bueno, amigo, traté de ser lo más breve y concreta posible para no aburrirte con mis divagues. Espero también que vos puedas ver tus luces y sombras. Te mando un abrazo y ahora voy a enviar esta carta al azar a varios destinatarios, espero que les sirva y… ¡Feliz cuarentena!
atentamente,
Guadalupe Portillo"